“Lo transgeneracional: cuestiones en torno a la transmisión” Estela S. de Gurman

Print Friendly

LO TRANSGENERACIONAL

CUESTIONES EN TORNO A LA TRANSMISION

Lic. Estela S de Gurman.-

Para el Psicoanálisis, la cuestión de la producción de sujetos, y el cómo sigue siendo un tema importante. No se trata de la construcción de saberes que apunten a una genealogía en un sentido lineal, sino de poder leer el contexto de producción donde algo de la subjetividad se realiza, en una temporalidad  que no es el orden de la cronología, sino de una lógica temporal diferente.

Sujetos o sujeto que no necesesariamente se superpone con la idea del individuo o de persona.Esto de un dicho de un modo muy general y más allá de variantes conceptuales, aun dentro del polifacético campo como el psicoanálisis.

Pierre Legendre nos dice: “No alcanza con producir carne humana, hace falta todavía instituirla para que viva, para que la vida se reproduzca. Instituir la vida, de eso se trata”. Esto implica un montaje simbólico, montaje en el que ocupa un lugar privilegiado las llamadas relaciones de parentesco , relaciones que se sostienen como marco ficcional, en el sentido que se trata de un artificio y que se organizan en torno a una terceridad o Razón tercera que determina  dichas relaciones.-

Este Interdicto ( el termino mismo indica su pertinencia al campo del lenguaje) señala y vectoriza, es decir ordena. En otros términos más familiares, interdicción del incesto que funda laposibilidad de acceso a un objeto sexual conforme a las leyes de la cultura.
Cultura que surge precisamente con la exclusión de un goce que queda prohibido.
Momento mítico que Freud construye como lugar de origen  tanto de la ley del deseo, y que instaura la posibilidad de la producción y re-producción de sujetos.-

Aun así surgen otras cuestiones, no pocas, pero me limitare a una de ellas que es la que hace a la continuidad  y/o posibilidad  de tal, entre sujetos de una y de otra generación.- Freud  en “Tótem y tabú” plantea lo siguiente : “Sin el supuesto de una pisque de masas, de una continuidad en la vida de sentimientos de los seres humanos, que permita superar las interrupciones de los actos anímicos producidos por la muerte de los individuos, la psicología de los pueblos no podría existir. Si los procesos psíquicos no se continuaran de una generación a la siguiente, si cada quien deberá adquirir de nuevo toda su postura frente a la vida, no existiría en ese ámbito ningún progreso, ni desarrollo alguno”. Luego se plantea cuales pueden
ser los caminos y los medios de los que se vale una generación para transferir
a la  que sigue sus estados psíquicos.-

No cabe duda que algunas de estas
inquietudes freudianas, podrían verse cuestionadas por lo que podrían inducir a
pensar en esa supuesta continuidad adherida al pensamiento al de una mentalidad
casi substancial. Pero creo que es válido tomarse su preocupación por el lado
de lo que denominaríamos más que transferencia, transmisión. Se trataría de ubicar
dicha transmisión no en términos de una pura continuidad sino precisamente de
aquello que sosteniéndose en la discontinuidad, sin embargo la contiene o dicho
en otros términos, paradoja de una ligazón que implica su contrario.-

Siguiendo lo planteado en “Tótem
y Tabú” de lo que se trata es de aquello que persiste o insiste y permanece
eficaz a lo largo de las generaciones.-

A mi entender, pueden abrirse
diversos caminos al modo de pensar esa permanencia, Freud se debate entre
esquemas  y/o contenidos, no deja de
hablar, Fiel a su época, de herencia arcaica, pero no desecha la idea de una
“universidad del simbolismo del lenguaje”, que vehiculizaría ese saber
originario que  se daría en continuidad
de una generación a otra.-

Pero a mi entender, esa suerte de
memoria que trasciende lo individual y que umbilica diferentes tiempos en una
efectiva realización (fantasmatica, sintomática o abro aquí  una interrogación acerca de otras formas de
realización …) quedara mas consistentemente situada por Freud en la instancia
del súper yo. De ese súper yo que en primera instancia parece un remedo del
súper yo parental, vía identificación al mismo, pero también y creo que es el
punto más controversial, vía el aspecto mas sombrío, aquel que tiene que ver
con la “deuda de sangre”, transmisión de la culpa inconsciente anudada
míticamente al asesinado del padre.-

Anoto aquí que en la tradición
bíblica, los hijos han de pagar por las culpas de los padres, legado de una
castigo que se recibe en herencia. ¿Qué clase de transmisión implica? ¿Sera
solo que podría ubicarse como conformando una tradición –de destino –
ineludible?. Pero surge entonces otra pregunta: ¿Qué ocurre con aquello del
orden de lo traumático, o de aquello que no ha podido inscribirse en la cadena
significante y que persiste  vía
compulsión repetitiva? Lo hace a partir del texto freudiano de “Tótem y Tabú”,
es decir retrabaja la interdicción proveniente del tabú haciendo efecto de
marca que se transmite al modo de una proliferación cancerosa. Efecto enigmático  de contacto.-

¿No nos produce cierto efecto de
siniestro o que  supone esa metáfora que
alude a una cierta falla en la diferenciación y la reproducción indiscriminada
de lo igual?.

“Transmisión en continuidad,
ajena a lo discontinuo del orden simbólico y que no reconoce los límites del
cuerpo”. Cita textual del autor mencionado.-

Me apoyo en Freud para decir que
del trauma , en uno de sus posibles destinos queda un resto pulsional que
retornara una y otra vez. También cabe recordar que otro destino posible que
tramitara ese resto puede ser la formación de un rasgo carácter.-

En el “Moisés”, nos dice que esos efectos del trauma caerá sobre generaciones alejadas en el tiempo de un modo peculiar, no univoco.
Efectos demorados los llamara. Una vez más, actúa en silencio, como la pulsión
de muerte y en continuidad.-

Si bien la familia como formación de cultura surge como una instancia que intenta subsumir a aquello  de lo pulsional indómito e intenta cumplir una función normativizante, sabemos que esta es siempre fallida.-

Lacan en el “Tratado de Criminologia” señala precisamente los efectos psicopatológicos en que se revelan las tensiones surgidas del edipismo. Y acaso  ¿no es eso lo que la institución familiar intenta resolver?.

Por otra parte podríamos acordar que en ese eje que encadena generación tras generación, eso que suele llamarse linaje, es donde un sujetos necesariamente se filia, es decir en el mejor de los casos encuentra un lugar.-

En  este sentido, la trama edipica (no como mero relato imaginario) sirve para que alguien quede ubicado no solo en cuanto a una posición sexual, sino en relación a un lugar en la cadena de las generaciones.
Vale también recordar que la filiación surge en contraposición a la idea de autofundacion o autoengendramiento, especie a la que solo parecen pertenecer  los “fundadores” de los relatos míticos.-

Así filiación implica relación de un sujeto a otros que lo anteceden y de cuya existencia dependerá .Pertenencia al orden simbólico, no hay filiación que no enraice en la lengua.-

No es ajena a nuestra práctica clínica reconocer el valor que se otorga al nombrar  alguien acorde a las coordenadas propias de determinadas tradiciones o costumbres. El famoso verso borgeano hecho milonga:
“Lo que se cifra en el nombre” no es un puro regodeo poético .Lo  que se cifra en el nombre puede contener todo el peso de una serie de generaciones de las cuales el destinatario puede poseer  o no algún saber.-

Otra cuestión, también objeto de interés para la clínica psicoanalítica, es el lugar que ocupa la llamada novela familiar  del neurótico.
Formación simbólico – imaginaria solidaria de la cuestión edipica, y que implica una articulación fantasmatica que suele cumplir la función de armar una suerte de pasaje entre el mundo familiar endogámico y el encuentro con un afuera en el que la sexualidad se hace presente como lo otro, pero hace o comienza a hacer caer el mundo idealizado de la infancia. El orden de lo familiar se verá atravesado por lo que deviene traumático en tanto sexual.-

Los avatares propios del reconocimiento de la castración y en particular la castración en el Otro, comenzaran a esbozarse en esas formaciones atemporales que constituyen dicha novela familiar. Castración que necesariamente debe operar para que algo del orden filiatorio se produzca y para que la transmisión de un deseo circule.-

Si bien el anhelo de un hijo está ligado a  la idea de inmortalidad y en la
mujer al resarcimiento fálico del que este hijo puede ser operador, es pro
cuanto algo de la castración  opera o en otros términos porque algo de la mortalidad se hace presente, que dicho anhelo puede surgir.-

Y será esa falta lo que habrá de transmitirse para que paradojalmente, cierta continuidad entre las sucesivas generaciones pueda ser operante. Se tratara, insisto en la transmisión de una falta y no de ninguna supuesta completud.-

Cuando por ejemplo se toma la cuestión de la persistencia de un síntoma o de alguna alteración a través de las generaciones y se lo enfoca desde una concepción que no toma en cuenta la diferencia en la repetición y se transforma a la misma en una cuestión analógica, se obtura precisamente ese lugar de falla que necesariamente implica toda transmisión.-

En esta misma línea , pienso que retomando la interrogación freudiana acerca de si lo que se transmite es un esquema o un contenido, aunque no necesariamente se excluyen, reducir la repetición solo al contenido puede producir el deslizamiento ya señalado.-

En el “Mito  Individual del Neurótico”, Lacan utiliza la idea de constelación, y lo ilustra con algunas cuestiones en torno al “Hombre de las ratas”, pero deja bien indicado que la cuestión de mujer rica- mujer pobre, que conforman parte de su emblemática obsesiva, remeda de algún sentido algo de la historia de la pareja parental, pero al modo de una constelación, es decir una cierta articulación  y no la repetición del igual. Dice así: “Todo sucede como si las impases de la situación original que en alguna parte no se resuelven, (subrayo esto de no se resuelven) se desplazaran hacia otro lugar de la red mítica”.-

Lo que no deja de hacer pregunta a partir de Freud, es el porque de la innecesaridad de ese tiempo de latencia entre un acontecimiento subjetivo  y el
de sus efectos en otro tiempo categorizado como efecto retardado.-

Sabemos que la necesidad de incluir la idea de latencia como un articulador en cierta continuidad –discontinuidad, insiste en Freud tanto en relación a los sueños como a la sexualidad. La idea de latencia es solidaria de una concepción del tiempo, valga la redundancia , en dos tiempos, así como también de la concepción de un tiempo retroactivo. Es decir que lo que se juega es la idea de la temporalidad con una lógica que rompe con la idea consensual de evolución.-

Volviendo al tema de la filiación, aunque doy por  sentado no haberme alejado del mismo, dicha filiación no responde solo a la particular historia que cada quien pueda armar al modo de un árbol genealógico, y menos aun es reducirle a un ordenamiento del tipo biológico (por ejemplo la cuestión del ADN), la filiación implica un orden de Ley. Dicha Ley define lugares. Podría expresárselo de esta manera: – porque digo que tu eres mi hijo advengo tu
padre, no sin que una mujer, mi mujer, me reconozca como tal-. Estamos en el
plano de la ley simbólica y en cada historia o escena singular podrá leerse o
no su eficacia.

Cada historia singular ancla en las determinaciones inconscientes que la articulan, es decir en la estructura edipica que sostiene esas escenas. Dicha estructura puede o no estar fallada como la de cualquier edificio.-

Alexander Pagageorgiou – Legendre, psicoanalista, en un texto en el que trabaja el tema de la filiación y lo que ella denomina: “Una clínica genealógica psicoanalítica”, obra que brinda una amplia e interesante casuística en el ámbito del psicoanálisis con niños, niños especialmente con padecimientos graves, rastrea a través de al menos tres generaciones lo que conceptualiza siguiendo a Lacan como forclusion del nombre del padre. Ubica allí, un agujero en lo simbólico que con efectos retardados se hace presente en alguna forma de trastorno grave  en el niño. Como toda aseveración extraída de su contexto y que merecería un desarrollo mayor, puede hacernos errar el camino y caen en un reduccionismo fácil. Se trata de un planteo complejo, no es una relación causal donde ubicamos un referente, como podrían ser las generaciones precedentes, y no desconoce la singularidad de los avatares del caso por caso.-

Volviendo a las marcas freudianas que operan  en mi enfoque, quiero retomar
la cuestión de los tres tiempos, tres tiempos que también  lo son en tantos tiempos lógicos, para Lacan.

Creo que una de las consecuencias  de esto es la ruptura con un pensamiento
que suele acecharnos. Digo tres tiempos, como también son tres las generaciones sobre las cuales se suele operar en este enfoque llamado
transgeneracional, denominación que a mi entender debería ser revisada porque no termina de dar cuenta de lo que intenta abarcar.-

A título de curiosidad, pero no solo por ellos, quiero hacer presente que en el Antiguo Derecho Romano, para toda sucesión u orden sucesorio o de herencia, se contabilizaba por encima de un X determinado, dos estratos más: padre y padre del padre, luego los demás antecesores que entraban en la categoría de ancestros. Ancestros también eran los muertos precedentes. Quiero subrayar que ellos formaban parte de la cadena.
Es decir, el lazo filiatorio no era sin los ancestros  que incluían el hecho de la mortalidad en dicha filiación.-

A modo de viñeta, pasare a relatar algunos avatares en la historia de una analizante que se vinculan con el tema que intento desarrollar. Se trataba
(han pasado muchos años de acontecido el curso de este análisis) de una joven
con conflictos neuróticos que tomaban parte su vida matrimonial y profesional.
En cierto momento de ese transcurrir trae una cuestión que me interrogo
justamente en relación al tema de la transmisión y de la filiación .Proveniente
por el lado paterno de una de las llamadas familias  tradicionales, con algunas figuras importantes (ancestros) para la historia del país, relata que por la línea
paterna todas las mujeres seguían una tradición que consistía en escribir una
suerte de libro o  crónica en que cada uno  dejaba constancia de su transcurrir
por la vida. Y esto iba pasando de generación en generación. Ella, la analizante, fue la primera que dejo de hacerlo, asociaba a esta cuestión el hecho de que su padre había roto con la modalidad tradicional en cuanto al ámbito de elección de su mujer. Para mayor complejidad, esta mujer, madre de la analizante, se había separado de su marido para irse a vivir con una pareja homosexual, es decir con otra mujer.-

Una de las preocupaciones que acechaban a esta joven cual la idea sobrevalorada, era la sospecha acerca de que su marido fuese homosexual, cuestión para la cual intentaba buscar indicios. El punto que quiero subrayar
hace a ese lugar de ruptura que de alguna forma cae y tiene efectos neurotizantes sobre el sujeto, no sin sorprenderlo por lo impensado del mismo.-

Problemática filiatoria donde la ruptura no deja de alojar una cierta continuidad, dado que la tramitación neurótica le impedía  hasta ese
momento  escribir su propia historia  sin que mediara el rechazo activo a lo que
estaba en los fundamentos de su propia subjetividad. Si la opción sería seguir
escribiendo la historia de las mujeres que la antecedieron por vía paterna y
quedar así ligada a una tradición en la que no aceptaba filiarse, por otro lado
la opción que la uniría a la figura materna, implicaba la aceptación de su
abandono y cierto rechazo a la idea de maternidad, como así también las
posibilidad de una elección transgresora que le reenviaba al mundo de las
mujeres.-

Su neurosis le permite cabalgar entre ambas posiciones sin poder terminar de realizar una opción en la que pueda reconocer su deseo. Queda sujetada a una alternativa que tiene algo de encerron. Las ideas que configuran la sospecha de homosexualidad que caen sobre su marido, tienen la consistencia de una formación de compromiso.-

También podría decirse que algo insiste como fallido en tanto dificultar para instituir algo del orden de un fantasma de escena primaria donde situar algo acerca de su origen, o quizás armar una cierta novela familiar mas apaciguante.-

Entre los numerosos casos con que la autora citada anteriormente, ilustra su trabajo, recorte uno que me resulto especialmente ilustrativo de lo que intento transmitir y que intentare sintetizar  brevemente:

Se trata de un niño diagnosticado a los 9 años como psicótico y tratado en una institución. Ignora que quien dice ser su madre no lo es, ya que aquella murió al nacer su hermano cuando el tenia  dos años y medio. A esa misma edad
el padre de este niño había perdido a su madre, también se le había ocultado el
hecho durante años, hasta el momento en que se dio la versión de que fue
asesinada por su marido (abuelo paterno del niño). El padre de E (el niño  del que nos estamos ocupando) al morir su mujer intenta buscar culpables, así como al enterarse del presunto asesinato de su madre había buscado pruebas en archivos, etc., al momento de la muerte de su mujer hace exhumar el cadáver. La descripción que recibimos parece responder a una posición francamente paranoide. A la terapeuta de E le dice que si este no existiera todo sería perfecto. Uno podría preguntarse qué culpa estaría cargando E para que su desaparición pudiera traer alivio. Quizás el hecho que porta sobre si lo que podría denominarse el estigma de la enfermedad, epilepsia y luego diagnostico de psicosis, lo señalaran como a un Caín que llevaría el signo de algún crimen. No obstante, hay un dato que no se puede desconocer, y es que la madre muerte en el parto de su hermano, no en el suyo, de modo que no hay referente inmediato para asociarlo con tal asignación. Un detalle  no menor es que una no ha nacido, a E se lo supuso muerto, nació a pura fuerza de deseo, ¿de quién?.

En una entrevista que tiene la terapeuta con el niño, este exclama : “estaría bien que yo muera, padre mío”, luego “no yo no querría que mi padre muera”, “él me ha dejado allí (se refiere a la internación) para no volverme a ver”, “ellos me hacen tener crisis, quieren que este loco, quieren que yo muera”. Podríamos decir que se trata del deseo de muerte lo que cae sobre este niño. A asesinato enigmático que al igual que el crimen primordial esta allí para determinar un destino. Destino de culpas que circulan a través de generaciones y que en la boca de un niño diagnosticado como psicótico, parecen revelar algo en torno a una verdad ¿cual?.

Emergencia de una tercera generación y lo que insiste para ser inscripto. Podemos inferir que no solo huno ocultamientos, silenciamientos, etc., sino que algo quedo forcluido o rechazado del plano simbólico y que retorna de un modo cuasi delirante.-

El niño se torna la expresión misma de lo fallido en la estructura. Quizás de un modo loco intenta ubicar la pregunta acerca de que es un padre.-

P Guyomard  plantea que “las condiciones de toda transmisión es que esta no puede hacerse sobre el olvido de los crímenes y de las muertes”.-

Podríamos decir que en el caso de E, lo que circula  tiene que ver más con
algo de una maldición que de una transmisión.-

El poder de  lo que Freud denomino “culpa de sangre”, no parece ser una cuestión menor, pero debemos no confundirlo con la idea de filiación  determinada por la biología.
Quizás la fuerza de “eso” que como un real no puede dejar de estar allí, lleva
a esa confusión.-

La cuestión de la culpa inconsciente y de su circulación, siguen conservando el carácter de algo enigmático como el tabú.-

Volver a retomar el énfasis freudiano en lo que hace al aspecto mortífero del súper yo y de sus mandatos crueles, sigue teniendo vigencia y esto nos permite pensar que el goce ordenado por el mismo, convoca a una suerte de “obediencia debida” y que el bajo el peso de esos mandatos insensatos, su eficacia puede atravesar las barreras generacionales.-

Otra cuestión es cuando a partir del ideal, este convoca a una transmisión donde lo que se dona como herencia puede tener el sabor de las tradiciones o de las costumbres a las que se puede decir sí o no. Este sería el caso que describo en la primer viñeta clínica.-

De otro orden es el segundo caso donde lo que circula está ligado a lo mortífero sin palabras, como una suerte de maldición o destino al que no se puede sino aceptar, no hay opción.-

Si en el decir de Freud, el destino son los padres, deberíamos diferenciar a que padres se refiere o mejor dicho a que figura de padre. No es lo mismo que en la transmisión opere la Ley del Padre, a que circule lo más atroz de Padre real, de aquel que bajo la forma de cualquier tirano encarne el goce irrestricto. Una de sus expresiones puede tomar la figura o de voz del súper yo.-

Si una de las condiciones de la transmisión es que esta no puede realizarse sobre el olvido de los crímenes y muertes, cabe preguntarnos acerca de los efectos que en un nivel que trasciende el plano de lo individual, tienen sobre sucesivas generaciones el silenciamiento de crímenes y genocidios, Cuando digo silenciamiento me refierono solo al no hablar acerca de los mismos o de acallar las voces que intentan hacerlo, sino al conformarnos con explicaciones que responden a lo que Freud llamo formación de sistema, esto es cierto nivel de racionalidad que aísla y disocia lo que realmente está en el fundamento de lo acontecido.-

Aunque siempre quedara un resto, ombligo del sueño  irreductible, esto
no  excusa para intentar dar cuenta de un fundamento que aunque tome cierta forma mítica o se ficcionalice de alguna manera, intentara una aproximación diferente a cierto orden de verdad.-

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*