Día Internacional de la Mujer – 8 de marzo: una imagen, una reflexión, dos poemas. Para todos nuestros colegas

Print Friendly

Mujer en la ventana
Salvador Dalí

Sigmund Freud. “La feminidad” 1932

“Sobre el problema de la feminidad han meditado los hombres en todos los tiempos.
«Cabezas tocadas con tiaras ornadas de jeroglíficos,
cabezas con turbantes y cabezas con gorros negros,
cabezas con pelucas, y mil otras
pobres, sudorosas cabezas masculinas.»
(HEINE: El mar del Norte.)
Tampoco vosotros, los que me oís, os habréis excluido de tales cavilaciones. Los hombres, pues las mujeres sois vosotros mismas tal enigma.
Masculino o femenino es la primera diferenciación que hacéis al enfrentaros con otro ser humano, y estáis acostumbrados a llevar a cabo tal diferenciación con seguridad indubitable. La ciencia anatómica comparte vuestra seguridad hasta cierto punto, pero no más allá.”

MUJER EN SU VENTANA
Olga Orozco
Ella está sumergida en su ventana contemplando las brasas del anochecer, posible todavía.
Todo fue consumado en su destino, definitivamente inalterable desde ahora
como el mar en un cuadro, y sin embargo el cielo continúa pasando
con sus angelicales procesamientos.
Ningún pato salvaje interrumpió su vuelo hacia el oeste; allá lejos
seguirán floreciendo los ciruelos, blancos, como si nada,
y alguien en cualquier parte levantará su casa sobre el polvo y el humo de otra casa.
Inhóspito este mundo. Áspero este lugar de nunca más.
Por una fisura del corazón sale un pájaro negro y es la noche
–¿o acaso será un dios que cae agonizando sobre el mundo?-,
pero nadie lo ha visto, nadie sabe, ni el que se va creyendo
que los lazos rotos nacen preciosas alas,
los instantáneos nudos del azar, la inmortal aventura,
aunque cada pisada clausure con un sello todos los paraísos prometidos.
Ella oyó en cada paso la condena.
Y ahora ya no es más que una remota, inmóvil mujer en su ventana,
la simple arquitectura de la sombra asilada en su piel,
como si alguna vez una frontera, un muro, un silencio, un adiós,
hubieran sido el verdadero límite, el abismo final entre una mujer y un hombre..

Mario Benedetti

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*