de Alberto Santiere – Publicado en “elsigma” y “Página 12” con autorización del autor

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  De Hiroshima a Fukushima pasando por Astroboy
 
El intercambio epistolar entre Einstein y Freud da pistas de la escencia pulsional de lo humano (y de su porvenir) en la génesis de las guerras… La verdad del hombre parece ubicarlo más cerca de la repetición y el descontrol, del desamarre pulsional, que de la cristalización omnipotente y exitosa del dominio de las fuerzas naturales y artificiales. La palabra “atómica” que en Japón tenía destino de nunca más, resiste. Es que la trae –nuevamente– lo humano, montada en el descomunal terremoto, el tsunami posterior, centenares de réplicas, millones de damnificados… y radioactividad. Hace más de 65 años que Hiroshima dejó de aludir a una ciudad del sur de Japón para remitir a un símbolo universal del horror. La cultura japonesa post Hiroshima y Nagasaki quedó marcada para siempre. Sucesivas obras dan cuenta de ello… En principio hay una Historia que no termina de elaborarse, repite algo de lo mismo por otra vía.

 

28-03-2011 – Por Alberto  Santiere
 

 

En épocas de colegio secundario, digamos hace algún tiempo, Sergio Seras, uno de mis amigos más ilustrados de entonces –en ese ayer contábamos 13 años– escribió una de sus máximas en el pizarrón: “La verdad será verdad, cuándo el hombre sea hombre”. Jugosa frase a dirimir entre el devenir de las ideas, la historia, la política, y… ¡el futuro!

Después conocimos a Freud, los avatares de la realidad psíquica y la pregnancia del inconsciente en el sujeto y en la/nuestra vida. ¡Maldito relativismo!

Apropósito, llegaron Einstein y su carta[1] a Sigmund. Einstein le acercaba la propuesta de la Liga de las Naciones y de su Instituto internacional de Cooperación Intelectual en París, además de algunos interrogantes que lo acosaban. Entre ellos:

“¿Hay algún camino para evitar a la humanidad los estragos de la guerra?”… “¿Cómo es posible que esta pequeña camarilla someta al servicio de sus ambiciones la voluntad de la mayoría, para la cual el estado de guerra representa pérdidas y sufrimientos?”… “¿Es posible controlar la evolución mental del hombre como para ponerlo a salvo de las psicosis del odio y la destructividad?”

Si bien no existía la inmediatez de las redes, la respuesta no se hizo esperar. Es decir que en septiembre de 1932 desde su querida Viena, el Maestro le transmitía al genial físico la huella de su pensamiento vivo. Recalando en consideraciones sobre la guerra sintetizó el mundo pulsional aventurando lo difícil de la perspectiva humana si no acontecen ciertas cuestiones que habitualmente quedan fuera del mapa. Dio por finalizada su carta en estos términos: “Entretanto tenemos derecho a decirnos: todo lo que promueva el desarrollo de la cultura trabaja también contra la guerra”. “Saludo a usted cordialmente, y le pido me disculpe si mi exposición lo ha desilusionado”[2]

Cierto escepticismo de Freud no sabía del porvenir seis años más tarde, en sus 82, cuando los nazis ingresarían a su casa el 15 de marzo del ’38 forzando el exilio. Y menos podría imaginar el destino en plena guerra (1942) de sus cuatro hermanas.[3]

Justamente a los meses de la citada correspondencia, Einstein parte de Alemania tras el ascenso del nazismo y se radica en Estados Unidos. Sus investigaciones ligadas al temor que le generaba la barbarie germánica fueron posibilitadoras de la bomba, lo que le valiera el mote de “padre de la bomba atómica” que lo persiguiera a posteriori. El remordimiento sentido avaló la prédica anti-atómica consiguiente. “Condeno totalmente el recurso de la bomba atómica contra Japón, pero no pude hacer nada para impedirlo”[4]

 

Hace más de 65 años que Hiroshima dejó de aludir a una ciudad del sur de Japón para remitir a un símbolo universal del horror.

El avión bombardero B-29 que lanzó la primera bomba atómica sobre Hiroshima (el 6 de agosto de 1945) debía su nombre –Enola Gay– a la madre del piloto Paul Tibbets. El “hijo de ese avión y nieto de Enola”, portador del hongo atómico, fue bautizado como Little Boy.

La cultura japonesa post Hiroshima y Nagasaki quedó marcada para siempre. Sucesivas obras dan cuenta de ello, como el influjo en la narrativa inicial y fundante de los comienzos del animé, del creativo japonés llamado Osamu Tezuka. Tal vez su invento más difundido al respecto haya sido Tetsuwan Atom (Astroboy) que luego de haber sido publicado desde 1952, constituyera la primera serie de animé en 1963.

La historia comienza con la muerte accidental de un hijo, lo que promueve la construcción de un robot atómico con sentimientos humanos (de los buenos) para combatir el mal. Se trata en la ocasión de como un padre ante la tragedia consumada, enloquece e intenta revivirlo bajo la forma de un robot. “Atom” era un superhéroe atómico que en sus comienzos tenía por entorno cercano a los portadores de estos nombres… Uran (Uranio), Cobaruto (Cobalto), Etanooru (Etanol), etc.

¿Qué nombres tendrán los herederos de esta crisis nuclear que en el 2011 escapa a la ficción?

Astroboy héroe animado, ¿será la insistencia de lo traumático? ¿La presencia minimizada del peligro temido? ¿Una venganza hacia Little boy a manos justicieras de un astro “boy” atómico que transforma lo pasivo en activo? ¿Una simple historieta?

En principio hay una Historia que no termina de elaborarse, repite algo de lo mismo por otra vía. El peor “sueño” de Kurosawa despierta: la radiación atómica que destruye a la naturaleza y al ser humano –como muestra oniricamente su gran película en los últimos sueños–.[5]

La palabra “atómica” que en Japón tenía destino de nunca más, resiste. Es que la trae –nuevamente– lo humano montada en el descomunal terremoto, el tsunami posterior, centenares de réplicas, milones de damnificados… y radioactividad. ¡Pensar que la isla de Oriente poseía centrales de casi 40 años de antigüedad en condiciones de soportarlo todo!… salvo lo que sí ocurrió. Los reactores del tipo BWR (por ebullición de agua) son energía limpia –que no profundiza los factores coadyuvantes del cambio climático–… salvo cuándo la misma se libera sin control.

El propio Protocolo de Kioto (1998)[6] excluye la opción de energía nuclear como alternativa al aumento de la temperatura terrestre por efecto invernadero. Y el sentido común supone la sustitución de la energía de origen fósil o nuclear por un conjunto de posibilidades provenientes de fuentes renovables (solar fotovoltaica, solar térmica, eólica, eólica marina, biomasa, hidráulica, geotérmica). Claro está, el lobby económico determinante inclina la balanza hacia el otro lado.

¿Será que la energía atómica en manos del ser humano con sentimientos tan humanos (antagónicos) es –si se me permite la extrapolación– compulsión a la repetición? ¿Hay diques que puedan evitar el desborde-tsunami de la pulsión de muerte?

Es que la verdad del hombre parece ubicarlo más cerca de la repetición y el descontrol, del desamarre pulsional, que de la cristalización omnipotente, quimérica y exitosa del dominio de las fuerzas naturales y artificiales. Y si esa es la verdad humana, la energía atómica así planteada –entre otros avances tecnológicos– nos empuja a la caverna pero sin la alegoría que brindara Platón en La República[7].

Tal vez estamos a tiempo, pero la negación paga. Nuestra casa, el planeta, está en peligro… y se sabe, la casa –proyectivamente hablando– suele representar al yo (y que complicados se manifiestan los trazos de la humanidad por estos días).

Seguramente Sergio –también psicoanalista– coincida en repensar aquella máxima que supo darle vuelo a la tiza de nuestras ideas, pero como expresión de deseo la suscribo. Es que la “verdad” del hombre –teñida también por la voracidad reproductiva del capital y su propaganda ¡a cualquier precio!– tiende a ningunear, negar, o decididamente forcluir, el contenido de un slogan de nuestros días:

“Si se puede evitar, no es un accidente”.

Sentenció el propio Einstein: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”.

Ojalá que disminuya la radioactividad en la isla del sol naciente, que la generación de nuestros hijos y las posteriores puedan evitar ser “padres” del retorno atómico, y que nosotros podamos buscar y encontrar la pequeña gran verdad de no mirar más para otro lado.


[1] Misiva escrita en Caputh, cerca de Potsdam (ciudad de Alemania), el 30 de julio de 1932.

[2] Freud, Sigmund. Obras Completas Standard Edition. James Strachey. Volúmen 22. ¿Por qué la guerra? (1933){1932}

[3] Las cuatro hermanas de Freud, Rosa, Mitzi, Dolfi y Paula, fueron deportadas de Viena hacia los campos de concentración donde fueron asesinadas (en Treblinka y Maly Trostinec).

[4] Diversas investigaciones en las que trabajó permitieron el desarrollo de la fusión atómica. Al haber contactado por carta a Roosevelt en 1939 advirtiendo que la Alemania de Hitler poseía la fórmula para construir la primera bomba atómica, impulsó al presidente a la fabricación del envase de la destrucción en cuestión. Luego intentó infructuosamente que Roosevelt abandonara el programa nuclear… pero no hubo caso, Harry Truman dio la fatídica orden.
Se han conocido hace poco las cartas del físico al filósofo Shinohara de Japón, y junto a ellas, la profunda urgencia que tenía Einstein por ofrecer explicaciones que lo aliviaran.

[5] Los sueños de Akira Kurosawa, film estrenado en 1990. Dirigido, guionado y “soñado, por el extraordinario cineasta nipón.

[6] Ciudad capital de Japón hasta 1868, reconocida 130 años después por ser la sede de la redacción del más importante tratado hasta la actualidad sobre el cambio climático.

[7] Platón. La República. “Libro VII”. El mito de la caverna. Que constituye en realidad una alegoría que plantea en que posición se encuentra el hombre en relación al conocimiento. Platón (-428 al -347 a.C.)

1 comentario


  1. Siempre me llamò la atenciòn una hisotrieta donde un niño venìa a reemplazar a un humano y, por si fuera poco, “era mejor, mas chico y mas barato” como decìa tato Bores en uno de sus monòlogos refiriendose a la venta de la tecnologìa japonesa.
    En 1938 aparecìa Superman en los EEUU quien en 1939 combatìa contra los japoneses en la segunda guerra. Luego ellos se ocuparon de dar respuesta.
    Intentos humanos de ser buenos por medio de bastones….
    Muchas gracias por su artìculo, para aquellos que veìamos Astroboy a la hora de la leche!!!!

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