Comentarios a la presentación de Carlos Brück en Grupos Clínicos de Buenos Aires – Apertura de foro y debate

Print Friendly

Nagai Hideyuki 3D Art

PRESENTACIÓN CARLOS BRÜCK EN GRUPOS CLÍNICOS DE BUENOS AIRES
14 DE AGOSTO DE 2013
BREVES NOTAS SOBRE LA DISERTACIÓN

Durante – y después – de la exposición del Colega y Amigo Carlos Brück, fueron surgiendo diversas preguntas y reflexiones acerca de lo expresado que ponemos a consideración del autor y de los demás participantes de la reunión para abrir así un foro de debate.
En primer lugar se destaca que en el relato policial habría un asesinato de la verdad, ¿cómo sería ello?
Luego se revisan los métodos de investigación en tanto inducción, deducción y abducción tomando la aseveración de Lacan en tanto “ser producido”.
Es muy interesante – en tanto los primeros dos términos son de extenso conocimiento – detenernos en esa palabra: abducción.
Según el Diccionario de la Real Academia abducción quiere decir: abducción.
(Del lat. abductĭo, -ōnis, separación).
1. f. Movimiento por el cual un miembro u otro órgano se aleja del plano medio que divide imaginariamente el cuerpo en dos partes simétricas. Abducción del brazo, del ojo.
2. f. Supuesto secuestro de seres humanos, llevado a cabo por criaturas extraterrestres, con objeto de someterlos a experimentos diversos en el interior de sus naves espaciales.
3. f. Fil. Silogismo cuya premisa mayor es evidente y la menor menos evidente o solo probable.
Según el diccionario de María Moliner, abducción se refiere abducción

abducción (del lat. “abductio, -onis”, separación)
1 f. Lóg. Silogismo en que la menor no es evidente, pero sí más creíble que la conclusión.
2 Anat. *Movimiento por el que un miembro se aparta del eje del cuerpo; como el de levantar el brazo. Aducción.
3 Der. Rapto.
4 Supuesto secuestro perpetrado por extraterrestres.
La abducción en medicina, en tanto separación implica, por ejemplo, que, en tanto caídos los brazos a lo largo del cuerpo, su elevación lateral por la acción del músculo deltoides principalmente se denomina abducción. Dicho músculo es abductor del brazo.
Pero nos interesaría, a nosotros mayormente, centrarnos en su acepción lógica: silogismo cuya premisa mayor es evidente y la menor menos evidente o solo probable o silogismo cuya premisa mayor es evidente y la menor menos evidente o solo probable siguiendo las definiciones del diccionario. Y, también, según lo comentado por Carlos Brück a lo que con relación a ello dice Lacan, en tanto abducir – o abducción – se refieren a “ser producidos”, como todos lo somos a través de la producción de saber/verdad en los análisis. Nos estamos refiriendo al S2, a ese saber inconsciente que se tramita, revela y es conducido a través de la asociación libre y que se relaciona con el S1, significante amo que indica que, por la relación que entre ellos se establece, se producirá un sujeto del Inconsciente.
El asesinato de la verdad, retomemos. Podríamos afirmar que en todos los casos la verdad es asesinada. Porque si nos referimos a ella en tanto monolítica, única, universal y unívoca, sencillamente: no existe.
Y de ello, como lo comenta tan acertadamente Brück, dan cuenta las traducciones que de “teoría de las neurosis” fue llevado a “las neuróticas”. Es harto evidente que el traductor traiciona pero en algunos casos, manifiestamente, asesina la verdad de quien se reconoce como autor de los dichos.
Podríamos afirmar que hay una sola verdad de esas características, la que afirma que “Todos somos mortales”. Pero cuando esa mortalidad se cumple, ya no hay más verdad, hay aseveración de que alguien ha muerto.
De todos modos es muy interesante la reflexión que hace nuestro autor porque él convoca a ese asesinato de la verdad en términos de la novela policial.
Siguiendo con el desarrollo de lo expresado, el autor se refiere a aquel que al hablar toma la voz y nos refiere a esas maravillosas máscaras griegas que servían – ´persona´, en latín – para amplificar la fonación. Quizá, y lo ponemos a consideración, cualquiera puede tomar la voz pero quien habla, en definitiva, es el Gran Otro.
Verdad, engaño, violencia, muerte y el drama de Edipo y la diferencia: enigma o acertijo.
Se comentará a Sófocles: “Se escapa lo que pasamos por alto”. De todos modos siempre hay resto y algo pasará por alto o por debajo para escapar y hacer que la “máquina” entrópicamente pueda seguir funcionando.
El hallazgo se encontraría en la frontera entre la verdad y el engaño y nos remitimos nuevamente a la situación de Edipo cuando se produce el hallazgo cruel.
Ahora bien, ¿cómo engaña una verdad y, además, hay un “buen” asesinato de la verdad?
En este punto el autor se desliza a lo verosímil, lo que persuade, que no se refiere a lo cierto; solo necesita coherencia y de eso saben las ciencias y hasta ciertas artes.
Hay cierta verdad que perfora el ocultamiento. Y en este punto recordábamos el libro de Ray Bradbury: “La muerte es un asunto solitario” porque en su texto, en definitiva, se corrobora esa verdad ineludible: nacemos solos y morimos solos.
Y si de la verdad se trata apelemos en el territorio de la pintura a las deformidades que ella padece, ¿ o no?, en las anamorfosis las cuales nos hacen preguntarnos: y entonces, ¿dónde se halla la verdad? Cuestiones del trompe l´oeil o de cuando el ojo, en este caso, se quiere dejar engañar y encuentra en ello una inquietante extrañeza

2 comentarios


  1. Antes que nada buenas tardes. Les hago una consulta. Vengo siguiendo sus publicaciones en este espacio. El contenido presente en este blog se dicta en algún seminario/clases? Agradecería la información. Desde ya muchas gracias.

    Responder

  2. De Carlos Brück:
    Me parece que tu lectura de lo planteado mantiene la tensión conceptual que intentaba transmitir en relación al par verdad/ mentira que en realidad se enlaza oportunamente con lo que llamamos ficción….ese dispositivo retórico que hace de estructura a la verdad, que sostiene a la verdad que no tiene otro modo de decirse aunque sea , como ya sabemos, a medias.

    Seguramente que el asesinato de la verdad se establece cuando se cancela como única, algo similar a lo que sucede con el humor que no permite que haya un único sentido. Violentar la verdad establecida puede ser una manera de tomarla por asalto y como puede advertirse estoy utilizando un lenguaje propio del relato policial y también del clásico de ese género que es la novela de Edipo en donde la violencia y la muerte sustentan la tragedia del deseo.

    ¿ El deseo miente? seguramente que no, pero el sujeto deseante ( o sea cualquiera de nosotros ) puede que se mienta cuando supone que hay un objeto que es el solicitado por el deseo.Allí entonces hay una verdad al dejar en claro: la errancia inevitable.El paso de las páginas en un relato que es también una historia de vida.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*