Alberto Silva y Japón – Fuente La Plata Hochi

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Entrevista al escritor, traductor y sociólogo Alberto Silva


(Fuente: LA PLATA HOCHI, 30 de julio de 2009).

El sociólogo, escritor, traductor y docente Alberto Silva nació en Buenos Aires. También vivió en Chile y España. Actualmente reside en Japón, donde se desempeña como docente en la Universidad de Estudios Extranjeros de Kyoto. Volvió a Buenos Aires por unas semanas y accedió a la invitación para conversar sobre una de las manifestaciones poéticas del Japón: el Haiku. Pero también sobre otra de sus traducciones y una observación sobre los festejos por el centenario de la inmigración okinawense a la Argentina.

…“El Libro del haiku” (Ed. Bajo la luna) es la primera antología que está publicada en las tres escrituras (ideograma, romanji y español) en lengua española. Es conocido en Japón, más de lo que imaginaba. Lo leen para saber si las traducciones están bien hechas…

…Tomo contacto con el haiku en la década del 70. Después del golpe en Chile, motivo por el cual me tuve que exiliar. Las editoriales en las que pensaba publicar fueron suprimidas por las sendas dictaduras de Chile y Argentina: Editorial universitaria de Chile y, en Buenos Aires, la de Torres Agüero. Veinte años después volví a traducir los haikus porque sentía que tenía una cercanía mucho mayor con los originales y podía discutirlo con estas maravillosas compañeras (Seiko Ota, Masako Kubo y Tamiko Nakamura). El proceso de producción del texto fue muy bonito: Las noches de un semestre donde de día trabajábamos como todo el mundo y de noche había discusiones hasta la madrugada…

… Parte de mi crítica a las otras traducciones es que algunas destripan a la poesía. El asunto es que lo que ellos traducen sea validado como poesía y no como un telegrama o un acertijo o como una paradoja. El esfuerzo principal es ofrecer al haiku como algo vivo, la traducción a veces mata a la poesía y es un crimen terrible. Lo que intenté es ofrecer poesía viva de gente sensible y vulnerable, perfecta e imperfecta al mismo tiempo…

… A mí me gusta recorrer las orillas del río Yodo y sentir la vitalidad de los haikus. La poesía no tiene que ver con la percepción sino con el impulso de vida. La poesía japonesa es de una vitalidad extraordinaria. Tiene que ver con la vida, con el drama de las personas, algo que ocurre en algún momento, en un lugar, como dice Bashô también: algo que le pasa a alguien, hay lluvia, alguien pasa hambre, está lleno de insectos, es una cosa bárbara, las cosas son así, no tiene nada de oficina, ni de laboratorio, de escritorio, de gabinete de escritor. Es un ejemplo de vida: la poesía que me interesa tiene que ver con lo que le pasa al que lee o al que escribe…

Genji Monogatari.
Si hice este trabajo (traducción del Genji Monogatari) es porque las poetisas del S. XX y XXI salen de este tronco de Murasaki Shikibu. Las retraducciones del Genji Monogatari recuperan la sensibilidad femenina original. Y además se explayan o se desarrollan en poesías autónomas de estas mujeres fuertes, valientes, inconformistas, de una fortaleza verbal y vital, de un compromiso con la vida social. Por eso me interesan esas escritoras del tanka. Esa respiración que es posible que exista en el haiku pero me ha tocado reconocer más vigorosamente en las mujeres. Además, en un país tan machista como Japón, me parece una buena broma que el libro que Kawabata considera como la obra de arte por antonomasia esté escrito por una mujer. Y escrita por un lenguaje al cual los hombres en un principio no podían acceder. El lenguaje que los hombres instalaron en el mundo femenino porque las mujeres no estaban autorizadas para escribir en kanji. En la Historia de Genji una mujer desarrolla la fantasia de cómo es un hombre maravilloso, el hombre perfecto, el hombre falible, un hombre real, el noble Genji Minamoto, que se caracteriza, se distingue en algo de los otros caballeros porque él lee el lenguaje femenino. Hay una complicidad entre el personaje y la autora. Es un hombre muy seductor, pero no un playboy. Desarrolla una sensibilidad especial que ha influenciado: Kawabata, Mishima, Tanizaki, el kabuki, el Noh, muchos de los cuentos populares, cuentos de fantasmas, todos salen del Genji. Hay uno montón de cosas de la cultura japonesa que salen del Genji Monogatari, del cual se nutre. Es el archivo literario de Japón. Muy mal conocido porque ha sido derivado, con lo bueno y lo malo que eso supone, a un circuito escolar. Está leído en base de cierto aburrimiento escolar que daña muchísimo la percepción de este libro. Y al haiku le pasa lo mismo. Una codificación excesiva que le quita libertad. Y si las mujeres estudian el tanka es porque está menos vigilado por la academia masculina, hay menos control. Y en ese punto siguen funcionando desde el margen.

…En Japón los jóvenes tienen dificultad de conectar con su propia tradición. Hay dificultades que tienen que ver con la forma en que evolucionó la escuela, la universidad de post guerra. Y cierto alejamiento de la sociedad en general de sus propias raíces. Los colegas japoneses con quienes discutí las traducciones del Genji Monogatari leyeron el texto completo a mi pedido. Es como el Martín Fierro para el Japón. Y como sabrás, los japoneses son muy honestos, y si no lo han leído en su totalidad dicen que no lo han leído. Hay una desconexión con su propia tradición. El haiku en Japón no es tan conocido como nos podríamos imaginar. El Genji es desconocido…

El Genji es más estético, más juguetón, muy cercano a la poesía. El Heike Monogatari es un texto de crisis, crispado, apasionante… pero al mismo tiempo con menor capacidad de vibración y amor. El Genji sería una serie televisiva, una novela de amor si habría una televisión de calidad. Es algo que respira, que vibra como las ranitas que Issa ponía en la palma de la mano que respiran, que se mueven, que impresionan, que a veces dan susto o dejan húmedo. Es lo vivo.

Pensaba que al llegar a Japón se aclararían todos los misterios de la cultura pero surgieron otros. Estar en el lugar facilita las cosas por la documentación pero la dificultad es la misma. A distancia se puede acceder a aspectos de la cultura japonesa que los japoneses no se detienen a mirar… con cierta tristeza… porque los mismos estudiantes muchas veces ignoran cosas que como herederos de su cultura tendrían que conocer. Y esa responsabilidad es, creo, de un sistema educativo que se centra muchísimo en la parte utilitaria y tecnológica.

Somos aprendices de una cultura muy grande, que tiene muchos pliegues, recovecos, que es inagotable, de muchísimos recursos inagotables pero que necesita ser revisada por cada generación para vivirla de acuerdo a las coordenadas contemporáneas. El haiku es de ahora pero que sea de ahora depende de cómo lo leamos. Y los jardines secos, y el bushido son de ahora…

Haijin.
La de los haijin fue una escuela suelta y estricta, sin concesiones. …Grandes poetas además. Y como en otras culturas, hay algunos que fueron considerados maestros por sus pares, otros que fueron olvidados injustamente, otros que fueron conocidos cien años después. La poesía reestablece justicia a largo plazo, es la esperanza de los poetas que, en algún momento, lo que tiene algún valor estético se conozca …

Los haijin vivían, en términos contemporáneos, de sponsors (recordar que no estamos hablando de una sociedad que se rige por lo monetario sino de servicios que se intercambian). Bebían sake, cambiaban su ropa, eran agasajados por sus admiradores.
Ninguno cobró por su enseñanza. Issa fue heredero de una pequeña parcela. Él fue el más castigado por el anonimato. Desarrolló toda su poesía sin el aprecio de sus contemporáneos. Fue un enorme poeta poco afortunado en los amores. Enviudó cuando por fin pudo conocer el amor. Bashô murió en peregrinaje. Ryôkan podría haber sido ministro pero renunció a toda herencia, pero no a su patria, con lo cual volvió a Niigata como pobre. Él venía de una familia aristocrática y rica. Con lo cual el desprecio fue doble. Primero porque no aceptó la herencia y al no tener fuente de trabajo vivía de la caridad pública. Jugaba con los niños. Y como era uno de los mejores calígrafos de su época S. XIX vendía por unas monedas los trazos. Jugaba con los niños y bebía mucho sake. Estaba ligado al zen pero no aceptó a un maestro. No era ni noble, ni plebeyo, ni laico, ni monje. Era un caso único.
Shiki murió tuberculoso a los 30 años. Ikkyu fue príncipe, no heredero, ligado al zen, renunció a su herencia. Formó parte del estamento religioso budista aunque con un carácter extravagante… muchos pensaban que estaba loco.

Abre el libro al azar y lee algunas de sus traducciones.
Pero antes explica: Una costumbre japonesa es leer al haiku dos veces porque es tan breve y tan escueto que parece que si resuena una sola vez no se va a escuchar lo suficiente.

Terrazas abajo,
el otoño se vacía
del agua
de los campos de arroz.
(Buson)

A diez pasos de casa,
Como en un mar me interno
en el otoño.
(Shiki)

Fiesta de los tejidos:
Hay quien urde un poema,
quien espía su trama
(Kyoshi)

cuando muge
la vaca, las estrellas
inician su adiós
(Shiki)

pueblo marinero:
bailas a la luna
hueles a pescado
(Shiki)

“¡Son cosa seria estos poemas…!” exclama Alberto Silva y se despide con una reverencia, envuelto en los sonidos de la tarde. Intento escribir un haiku en un papel pequeño mientras él se aleja, el viento bromista, me lo arrebata de las manos y se lo lleva lejos.

Centenario de la inmigración okinawense.
Lo que muestra una fiesta, un programa como la fiesta de ustedes (Centenario de la inmigración okinawense a la Argentina) es un mensaje interesante de cómo es importante cultivar y defender la tradición de la cultura. Para disfrutar de todas esas maravillas juntas habría que estar un buen tiempo en Naha aprovechando las distintas estaciones y hay algunas de las cosas que ustedes mostraron que no conocía. Y me llena de orgullo que eso sea posible en Argentina, porque muestra la seriedad de lo que es el deseo de contacto.

1 comentario


  1. A veces parece absurdo, mencionar , como “hermosa” a una informacion , pero es la sintesis que me inspira ,lalectura de este texto. Isabel Rios

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